• Haz una limpieza regular
El polvo, el polen, los residuos de árboles o los excrementos de aves pueden acumularse en la superficie y deteriorarla si no se eliminan a tiempo. Lo ideal es limpiar la capota al menos una vez al mes, o más seguido si el coche duerme al aire libre.
• Protege contra los rayos del sol
La exposición prolongada al sol es una de las principales causas de decoloración. Aplicar productos con protección UV ayuda a conservar el color original y a mantener el material flexible.
• Evita productos abrasivos o detergentes genéricos
Muchos de estos productos contienen químicos que resecan o debilitan el tejido. Siempre que vayas a limpiar o proteger la capota, elige fórmulas especializadas para capotas textiles o vinílicas, según corresponda.