Hacer un buen prelavado es más fácil de lo que parece, pero marcará toda la diferencia en el resultado final. Te explicamos paso a paso cómo hacerlo:
1. Aplica el producto de prelavado: elimina la suciedad superficial
Antes de empezar a lavar, utiliza un producto específico de prelavado para desprender la suciedad más pesada. Puedes aplicarlo con una pistola de presión o con un pulverizador, asegurándote de cubrir toda la carrocería de manera uniforme. Así aflojas la suciedad sin necesidad de frotar, cuidando al máximo la pintura.
2. Deja actuar el producto: dale tiempo para trabajar
El prelavado necesita unos minutos para hacer su magia. Déjalo actuar entre 3 y 5 minutos para que disuelva el barro, los insectos o cualquier resto adherido. Eso sí, no dejes que se seque sobre la superficie para evitar marcas.
3. Enjuaga bien: retira todos los residuos
Cuando el producto haya hecho su trabajo, enjuaga a fondo con agua. Si tienes una pistola de presión, te será aún más sencillo eliminar por completo la suciedad y los restos de producto, dejando tu coche listo para el lavado principal.