El descontaminante férrico es uno de esos productos que no puede faltar si te tomas en serio el cuidado de tu coche. Está diseñado para eliminar partículas metálicas incrustadas en la pintura, cristales o llantas, como el polvo de frenos o residuos de polución urbana.
A simple vista, puede que no las veas. Pero si pasas la mano por la carrocería y notas una textura rugosa, ahí están. Estas partículas no solo afectan el brillo, sino que con el tiempo pueden oxidarse y dañar la pintura, favoreciendo la corrosión. Usar un descontaminante férrico es el paso ideal antes de aplicar ceras, selladores o coatings, ya que deja la superficie completamente limpia y preparada.