El primer paso siempre debe ser una buena aspirada. Quita el polvo, migas o cualquier suciedad superficial, prestando atención a los pliegues y zonas entre los asientos. Luego:
- Usa un limpiador específico para tela o para cuero, según el caso.
- Aplica el producto con un paño suave o un cepillo de cerdas blandas.
- Frota con cuidado, sin ejercer demasiada presión.
- Finalmente, deja que se seque completamente antes de volver a usar el coche.