¿POR QUE PREPARAR NUESTRO COCHE PARA EL INVIERNO?

El invierno ha llegado y nos parecía interesante escribir sobre el mantenimiento estético que debemos dar a nuestros amados coches en esta fría estación. Muchos se ha escrito del mantenimiento mecánico invernal del automóvil y elementos específicos como neumáticos de invierno o cadenas, pero poco del mantenimiento estético o detailing invernal. Las bajas temperaturas, la nieve, la arena, el polvo, la sal de la carretera, y las diferencias bruscas de temperatura afectan de distintas formas a los materiales de nuestro automóvil. Las inclemencias del tiempo están ahí y no pueden evitarse, pero sÍ podemos tomar ciertas medidas para atenuar sus efectos y mantener nuestros vehículos como nuevos por más tiempo.

LOS ENEMIGOS INVERNALES DE NUESTRO VEHICULO

LA SAL DE CARRETERA

Por nuestra seguridad el mantenimiento invernal de las carreteras incluye esparcir sal a lo largo de la misma. Esto se hace desde hace más de 80 años con buenos resultados. La razón reside en que la sal es capaz de bajar la temperatura del punto de congelación de la humedad que hay en la carretera. De esta forma se evita la formación de hielo en la superficie de la carretera porque derrite la nieve según se va depositando sobre la carretera. La sal consigue bajar el punto de congelación de esa nieve hasta unos -9ºC. Si bien la sal es una extraordinaria solución para mejorar la movilidad y evitar el uso masivo de neumáticos de invierno, tiene unos cuantos inconvenientes.

La sal tiende a conservar la humedad que recoge y además acelera enormemente los procesos naturales de corrosión. Por lo tanto, es ciertamente recomendable lavar el coche después de haber sido expuesto a un viaje por una carretera con sal. Especialmente aclarar los bajos con agua a presión. Un simple aclarado con agua corriente es suficiente para desprender toda la sal adherida a los bajos. Rápido y barato. Por ejemplo, el polvo de frenos de las ruedas tiene un alto contenido férrico que junto con las sal como acelerante, buscará cualquier hueco en llantas o carrocería para alojarse y comenzar el proceso de corrosión.

Para proteger nuestro coche de esta situación se recomienda tener la pintura protegida con una cera, sellador o coating de nuestra elección. Hay mucha variedad en el mercado aunque muchos estadounidensentes optan por ceras en crema tipo Collinite Insulator Wax #845 que aguantan muy bien temperaturas extremas de calor y frío. Si quieres información sobre la aplicación de ceras y selladores puedes verlo en el Manual de Detailing. Las llantas son otro elemento clave a proteger. Mucha suciedad en la carretera, junto con el polvo de frenos de contenido muy férrico, y la sal, hacen una mezcla perfecta para la corrosión acelerada, que comenzará de forma intensa en cualquier leve desperfecto. En este caso lo ideal es usar un sellador de llantas que resista sin problemas el frío y la sal, como por ejemplo, el Auto Finesse Mint Rims Wheel Wax o el AngelWax Bilberry Wheel Sealant o bien aplicar un coating de alta duración específico para las llantas como el Gyeon Rim.

LA NIEVE

La nieve del invierno es muy bonita, e incluso sobre nuestro coche nos deja una imagen agradable, pero no hay que olvidar que esa nieve se deposita sobre el polvo de nuestra pintura, a menos que hayamos lavado nuestro auto en pocos minutos. Cuando esa nieve se comienza de derretir, se desliza por la superficie de la pintura (el capó por ejemplo), arrastrando ese polvo o suciedad sobre la superficie a forma de granalla. A mayor grosor de nieve, pues mayor peso, y mayores los daños.

Este es uno de los motivos por los cuales interesa lavar en coche a menudo en invierno y no descuidarnos pensando en lavar cuando llegue la primavera. El detailing se practica todos los meses del año, porque el clima no perdona. En este caso, a menudo, inevitable, lo recomendable de nuevo es tener perfectamente protegido nuestro coche y valar con cierta frecuencia. Si hace mucho frío, y siempre que no esté muy sucio, podemos usar un quick detail y lavarlo en nuestro garaje. Hay muchos en el mercado y algunos realmente buenos.

LOS CAMBIOS BRUSCOS DE TEMPERATURA

Estos cambios bruscos se refieren principalmente a coches que duermen en la calle y soportan temperaturas bajo cero por las noches y reciben el sol por el día haciendo los cristales el efecto invernadero. En estos casos pueden recogerse diferencias máxima de temperaturas de 35ºC en el interior del vehículo entre la noche y el día. Los  principales afectados son cuero, las gomas de estanquidad de puertas y los neumáticos. Sobre el cuero, es cuidado es muy sencillo. Simplemente nutrirlo con cualquier acondicionador de cuero de automóvil de calidad. En relación a las juntas de estanquidad, en ocasiones después de una helada nos habrá costado esfuerzo abrir una puerta por ejemplo.

Las juntas parece pegadas de verdad. La humedad ambiente y la goma reseca son la combinación perfecta para que se queden muy pegadas. Además el frío-calor tienda a agrietar todas las gomas. La solución pasa por aplicar un producto que nutra y evite la congelación de estas gomas, manteniéndolas flexibles. El producto ideal para estos menesteres es el archi-conocido  por detailers de todo el mundo nextzett “gummi” Ruber Care. Con estos productos evitamos la congelación de las gomas de puertas, capó y maletero. Para los neumáticos, lo recomendable es acondicionarlos/nutrirlos, al menos el flanco, para evitar grietas visibles en las zonas que no se produce desgaste por la rodadura.

 

PARABRISAS DELANTERO Y VISIBILIDAD FRENTE A HELADAS

Cuando llegamos a nuestro coche y el parabrisas está completamente helado llega el susto. ¿rascar? ¿qué hacer? El parabrisas delantero es clave en la visibilidad. También el trasero y retrovisores, y en menor medida los demás cristales. Aquí lo adecuado es usar un descongelante alemán como el nextzett Eis Tau sobre parabrisas delantero, cristales y espejos que queramos descongelar. Confiamos en el producto alemán porque el frío es su ambiente natural. Además este producto contiene un aditivo que protege y ralentiza la nueva formación de hielo sobre el cristal. Es mucho más rápido y más efectivo que usar la típica rasqueta con la que podemos llegar a arañar el cristal. Estos descongelantes también son muy útiles para descongelar las cerraduras en el caso de automóviles más antiguos.

Llevar el parabrisas sellado con algún repelente de agua de lluvia también es una buena idea. Con esto no evitamos las heladas, pero el hielo es un poco más fácil de eliminar.

Otra precaución es llevar líquido limpiaparabrisas con anticongelante incorporado en la formulación. No el del motor (que sería una salvajada), sino uno específico. Por ejemplo, el nextzett Anti Frost. Recordemos que el líquido limpiaparabrisas debe proporcionar mucha lubricación además de poder de limpieza. El motivo es evitar que los limpiaparabrisas arañen el cristal al pasar, porque este siempre tiene algo de polvo o arenilla muy fina mezclada con suciedad. Por eso vemos muchos coches con marcas del paso del limpia.

CAPOTAS DE DESCAPOTABLE

No suele ser muy habitual que los descapotables duerman en la calle, pero las heladas son sus grandes enemigos.También las nevadas, aunque en menor medida. Las capotas de lona que no están impermeabilizadas toman la humedad de rocío que inicialmente va empapando la lona muy poco a poco, y en trascurso de la noche, ese agua se congela, aumentando de volumen y ejerciendo mucha presión sobre el tejido acelerando su desgaste y comprometiendo su resistencia. Para solventar este problema es necesario impermeabilizar la lona para que esa barrera protectora impida a las gotas de rocío penetrar en el tejido de la capota y expandirse posteriormente durante la congelación.

Si pensáis que existe algún otro tipo de cuidado o detailing invernal, podéis escribirlo en los comentarios para ir ampliando el artículo.